domingo, 4 de diciembre de 2011

Ni Dios ni amo.

A cada paso que daba sonaban cientos tras de mi.¿Quién me seguía? ¿Quién caminaba tras de mi? Cada uno de mis pasos era como el paso de una legión. Como un ejército de hombres. Un ejército de un solo hombre, el hombre que buscaba serlo.


"Se acabó. No os ama. Solo sois el capricho de la creación. Un juego." No fue un grito, ni una amenaza, solo una sentencia. Con ella no me sentía suficientemente poderoso como para declarar un guerra. Con ella me sentía tan fuerte como para ganarla.


Nos mueven como piezas de un juego, peones en un gran tablero de ajedrez, cuyo único fin es zanjar su lucha y aun así creen que son libres, que elijen como mueren o porque lo hacen.... pero no es así. He intentado abrirles los ojos, decirles que se equivocan, y solo he conseguido que me persigan como si fuera un demente, un animal al que sacrificar, o un mesías al que seguir. A día de hoy no se que fue peor.


Es estúpido mantener una guerra que no puedes vencer pero lo es aun más entrar en una guerra luchando por un bando que no quiere hacerlo y ,aun peor, que te odia. Lo cierto era que no lo hacia por ellos, tan solo eran la escusa. No era una guerra por mis semejantes si no para que, algún día, pueda tenerlos. Una guerra para poder deshacerme de él por completo. Era su guerra.


Fue  Jean Rostand quien dijo una vez:  "Si matas a un hombre eres un asesino. Si matas a cientos, un conquistador. Si los matas a todos seras un Dios" pero ¿Qué ocurre si lo que matas no son hombres si no dioses? ¿Quizás te vuelvas más humano?. ¿Quizás me vuelva más humano? No lo sé.


 Lo único claro que había entonces era que se trataba de una guerra santa. No una guerra del hombre por Dios, esta vez no. Se trataba de una guerra contra Dios. Una guerra santa en la que lucharía un diablo. Nadie me seguiría. Ni habrían mil hombres que conquistasen  el infierno si no uno, un solo hombre, capaz de hacer caer las puertas del paraíso.


        Sólo yo y el que se esconde.                                                     

domingo, 13 de noviembre de 2011

REVOLUCIÓN!

Un ángel apunto de caer es la idea mas espantosa que se le puede pasar por la cabeza a un hombre. Una idea que le evoca al instante en el que la luz produjo su primera sombra. 


Y ante él, arrodillado, se encontraba la imagen más orgullosa que jamás se pueda observar, un ángel apunto de caer. Se podía observar en su mirada el orgullo por cumplir la voluntad de su señor , el honor de caer defendiendo las puertas del cielo, el miedo de perder su utilidad; porque los ángeles no son mas que eso, instrumentos de la voluntad de su señor, como el perfecto soldado, que cuando no pueden cumplirla se convierten en algo completamente inútil. Pero a pesar de haber perdido su utilidad, de estar derrotado y postrado sin poder volver alzar el vuelo trataba de continuar con su cometido y huir de su final.



¿Puede un ángel sangrar? 
¿Puede sentir dolor como un hombre?
¿Puede sentir miedo?

No paraban de asaltarle preguntas como esas. Realmente no merecía la pena morir cumpliendo la voluntad de alguien que no estaba dispuesto a hacer lo mismo por ti. Era ridículo pensar que tiempo atrás había intentado ser como ellos y aun mas que su nombre provenía de ello.

Un ángel postrado ante quien llamaban Ikarius, como Ícaro aquel que tratase  de escapar de su prisión con unas alas que el mismo había confeccionado usando cera y unas pocas plumas, un sobrenombre que le era muy acertado ya que al igual que su homónimo quiso ganarse unas alas para lograr la redención y alcanzar el cielo. Fue esa redención la que le costo perder sus alas o por lo menos que se tiñesen de negro. Pero ahora no le interesaba el color que teñía sus alas si no el que cubriría sus manos.

Podía sentir la misma emoción que la primera vez al observar a aquel ángel tendido a la puertas del cielo. Eran los mismos ojos, la misma mirada, el mismo miedo que ya había visto incontables veces. La respiración se le aceleraba, le temblaba el pulso, Por su mente pasaban miles de caras pero la mirada no cambiaba. Podía respirar el miedo y la desesperación que emanaban.

"Todos morimos igual" pensó. Pero quizás no fuese así. Ni la muerte se atrevía a enfrentarse a él. El hombre que se debatía entre iniciar una guerra contra el señor de todos o darle tan solo un aviso con la vida de aquel ángel. 

Muchos habían intentado derribar esas puertas para hacerse con aquel reino y afianzarse en el trono por la fuerza pero nadie había intentado lo que él..... 

....HACERLO CAER

viernes, 21 de octubre de 2011

HUIR

Había imaginado mil formas distintas de hacer las cosas y de como podrían haber acabado. Siempre dudo de que realmente hubiesen acabado pero sabia que por mucho que quisiera no podía para el tiempo y el mundo seguía girando indiferente a lo quieto que hubiese quedado el suyo.
Todas las mañanas eran lo mismo: se levantaba con las únicas fuerzas que le daban desear que ese día cambiase algo; iba al baño y miraba siempre el mismo gesto en la cara, como si ya supiera que ocurriría, y la única manera de cambiarla era hundir la cara bajo un chorro de agua fría. Muchas cosas habían cambiado desde la ultima vez que sonrió al levantarse, entre ellas que ahora lo hacia sin pasar unos minutos mirando la cara de quien le daba aquella sonrisa.
Pasaba el día inmerso en recuerdo y en infinidad de "y si..." que le hacían esconderse cada vez mas dentro de él. Las cosas no iban bien pero para él lo hacían aun peor.
Con el tiempo entendía que por cada vez que se sentía triste podía golpear y devolver el dolor que sentía y que cada vez que todo le superase solo tenia que correr para huir

Al menos así no recordaba....
Al menos así no era él....
Al menos así todo quedaba atrás por un momento

jueves, 13 de octubre de 2011

SOLO SON PALABRAS






Pelea, sangra.
Ama, odia.
Resiste, sufre.
Pasión y dolor.
Caer, levantarse
sigue caminando.

Aprender a golpes.
esquivar, recibir.
Querer, luchar.
Sangre y amor.
Mis problemas
a puños.


Ira, decepción.

Mentir, creer.
Callar,Perder
Marcharte y arrepentirme.
Aquí ya no queda nada.


Espejos, sombras.
Fotos, recuerdos.
perder a alguien
No quiero olvidarme.


Mirar en mi.
caminar, solo.
recordar, tu voz.
tu y yo.
sonreír, morder
tus labios.

Miedo, emoción.
Querer, tener.
Poder, ser.
Intentar y fracasar.
Desear, soñar.
Despertar otra vez.

Dispara, corre.
Huye, desaparece.
Busca y no encuentres.
Ve donde no te encuentres

El orgullo por encima de todo. 
Solo los que tiene la boca grande se lo tragan.
Así que ciérrala y levanta los puños, 
es el momento de mantenerlo arriba.
Recibir mil golpes y permanecer en pie,
de rodillas ni ante Dios.

Pero ante ti incluso Dios se 
arrodillaría.

lunes, 10 de octubre de 2011

HA VUELTO

De repente  algo desapareció dentro de mi, como si una enorme torre hubiera perdido la roca sobre la que se sostenía y comenzase a caer como si se tratara de una lluvia. Una gota cada pecado que se había cometido. Cedía como si algo en su interior luchase por abrirse paso y escapar. Con la fuerza de un rey luchando por su trono reclamaba su lugar fuera de su prisión.
Ella había decidido inconscientemente que se acabo su encierro y lo despertó con toda la fuerza de un titan.
Sabia que era su momento, que o volvía ahora o no lo haría jamas y con la misma fuerza con la que escapó de su encierro abrió el control. Sabia que si no se lo permitía no podría volver que necesitaba una una chispa para comenzar un incendio y como un piromano avivó la chispa que traería un nuevo infierno. Un infierno que ahora, frío e indiferente no estaba dispuesto ha arder si no a alejarse.
Tiro la puerta tras la que se encerró con un simple "lo sabia, era cuestión de tiempo"  que golpeo mi interior al ritmo de cada altivo paso que daba por tomar el control. 
Durante demasiado tiempo me creí solo, sin nada que tirase de mi ni a lo que contener, y pensé que siempre cuidaría de mi pero no fue así. Le dio el tiempo que necesitaba y los motivos por mantenerse tras de mi. Pero legó sobre ella su regreso.
Y tan pronto como ya no había nada que lo contuviese volvió a enseñar los dientes pero esta vez no lo hizo con una sonrisa de satisfacción...esta vez venia dispuesto a morder. Algo estaba apunto de comenzar y sin ella no podía hacerle frente. 
Ya no era un juego por ver quien tenia mayor poder. Esta vez íbamos a pelear por quien se quedaba definitivamente.
Poco a poco se iba haciendo mas fuerte, como la noche según cae el sol, y apenas sabía como enfrentarme a él. Antes tan solo cedía a sus maquiavélicas pretensiones y me dejaba llevar protegiendo mi verdadero yo de él mientras satisfacía sus morbosas necesidades pero ahora me quería a mi. Sabia que sin nadie que lo controlase podría asumir el control y ansiaba romper el pacto. Quería demostrar como él haría las cosas en mi lugar.