A veces me pregunto por que tuvistes que aparecer. Al principio todo era como empezó
repentino, mágico, jodidamente emocionante
e imposible. Por que he de ser te sincero me encantaban esos momentos en los que durante mis vicios diarios con mis amigos tu estabas y me mirabas de reojo pensado que no podría darme cuenta o nuestros juegos bajo la mesa a la hora de comer que siempre acababan con una patada en mi espinilla por que confundía, sistematicamente, tu pie con el de alguno de mis amigos; amaba los instantes de odio que se podían percibir en tu mirada cuando hablaba con otra y mis arranques violentos hacia cualquier capullo que se te acercaba, hasta que empezaba a invitarte a copas y tu me las pasabas disimuladamente y si se te acercaba demasiado decías "tengo novio, es mas, es ese al que llevas invitando toda la noche sin darte cuenta"; resultaba realmente cómico ver como intentabas controlarme cuando, borracho como en reflejo de la luna en un barril de ron, me deshibia junto a la parte mas joven de tu familia. y también mis amigos, y al llegar a casa me escondías de tus padres y tíos para evitar que me viesen; pero lo que realmente fue mágico eran nuestras noches, esos instantes que se convertían en horas, hablando. manteniendo conversaciones de auténticos noctámbulos, cuando discutíamos quien tenia mas cerca la lunes mientras nos separaban 401 km; Sin duda junta a ti llegue a formar nuestra pequeña segunda familia en cubierta, nos escondíamos como si se tratase de un juego y hacíamos el amor como si fueramos animales, sin importar quien nos pudiese ver o escuchar; Tuvimos un complice que nos permitía todo y te obligaba a invadir la escasa intimidad que me quedaba en la ducha para preguntarme si quería pollo.
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